La importancia de los probióticos en la regulación del apetito

Nuestro apetito es, simplemente, el deseo del cuerpo de ingerir alimentos. Estos deseos pueden afectar mucho los tipos y las cantidades de alimentos que consumimos. Si no entrenamos nuestras mentes y nuestros cuerpos, seremos víctimas más fáciles de esa barra de chocolate azucarada que nuestro cerebro parece exigir que comamos, que lo que somos a cualquier otro tipo de alimento.

  

El lado más complejo de nuestros mensajes de apetito, proviene del sistema de respuesta involuntaria de nuestro cuerpo, lo que significa que tenemos muy poco control sobre las señales de apetito que nos envía. Los mensajes internos son enviados desde el cerebro, alertándonos de lo que piensa que nuestro cuerpo necesita. A estas potentes señales del cerebro, se suman los mensajes que se envían como resultado de las respuestas químicas en el páncreas, el intestino y, por supuesto, en nuestras células de grasa.

  

Vamos a hablar acerca de por qué la autorregulación del apetito es tan importante.

 

Todos sabemos lo que sucederá si escuchamos y nos conformamos con las necesidades de esos antojos del apetito. Comer una barra de chocolate todos los días, cada vez que el deseo nos ataca, es meterse en problemas  ̶ tanto en lo que serfiere a la capacidad física como al funcionamiento positivo del cuerpo durante un período prolongado. El cerebro está enviando estas señales, ¿verdad? Debe estar en algo o saber algo que nosotros no sabemos acerca de lo que nuestros cuerpos necesitan.  ¿O lo sabemos?

  

¿Por qué nuestros cerebros envían estos mensajes, estos mensajes desagradables e intensamente directos, cuando sabemos que están tratando de conseguir que hagamos algo destructivo para nuestros cuerpos?  ¿Es nuestra fuerza de voluntad suficiente para contrarrestar estos mensajes negativos para nuestra salud? Siendo realistas y mirando la sustentabilidad a largo plazo, la respuesta es probablemente no. La réplica más útil y confiable es no ignorar los mensajes y esperar a que se vayan por sí mismos; en cambio, empieza a hacer los cambios necesarios para modificar por completo el tipo de mensajes que te están enviando. Esto se puede hacer principalmente de dos maneras.

  

A través del reciclaje del cerebro para que tenga antojos de alimentos diferentes, y tratando de "engañar" al cuerpo mediante la ingestión de alimentos que contrarresten las señales específicas que se le están enviando.

  

Una manera excelente y eficaz de hacer esto es añadiendo la ingesta regular de probióticos a tu dieta, con el objetivo de alterar el proceso químico en el intestino, lo que resultará en mensajes diferentes  liberados por el sistema nervioso. La reconversión de estas funciones y mensajes, y la posterior autorregulación del apetito que viene con él, es un paso necesario e importante para alterar los resultados metabólicos.

  

Los probióticos proporcionan a nuestros cuerpos un sabor agrio que no predomina de forma natural en muchas de nuestras dietas, contrarrestando de manera efectiva los gustos salados y azucarados que estamos tan acostumbrados a consumir y, a su vez, anhelando. Los estudios han demostrado que las bacterias beneficiosas de los probióticos pueden ayudar al intestino a producir hormonas supresoras del apetito, reduciendo drásticamente con el tiempo las ansias de comer.

  

Algunos estudios han demostrado incluso que cuando el probiótico Lactobacillus fue ingerido en forma fermentada a través del consumo de yogur, durante un período de seis semanas, los participantes redujeron su contenido de grasa corporal en un 4-6%. La adición de probióticos a sus dietas no sólo alteró su apetito y sus ansias de comer, sino que también ayudó a la reducción de grasas. Durante un período prolongado, estas señales de hambre alteradas podrían ayudar en forma contundente a aquellos que desean perder peso.

  

Estudios en ratones mostraron que aquellos con demasiadas bacterias intestinales malas buscaban comida con más frecuencia, comiendo más y ganando peso. Aquellos con las bacterias intestinales buenas, como las proporcionadas por los probióticos, comieron muchísimo menos, pasaron menos tiempo buscando alimentos y mantuvieron un contenido saludable de grasa y peso. Estudios recientes sugieren que las bacterias buenas que ingerimos, pueden señalarnos que estamos llenos cuando comemos, en lugar de simplemente porque nuestros estómagos están llenos hasta su capacidad máxima, que ha sido la teoría hasta este punto.

  

La adición de probióticos a nuestras dietas impacta significativamente en nuestro apetito. El consumo de las bacterias buenas que proporcionan los probióticos de calidad y su efecto sobre el estómago, alteran nuestros antojos y, a su vez, las señales de hambre que se envían hacia y desde el cerebro. Como seres humanos, podemos volver a entrenar nuestro cerebro acerca de lo que piensa que nuestros cuerpos necesitan, haciéndonos más sanos en los alimentos que elegimos. Las implicaciones para la salud a largo plazo debidas a la simple adición de dosis diarias de probióticos a nuestras dietas, pueden ser de gran alcance. Manejo de peso, antojos de alimentos más saludables y manejo del apetito son sólo unas pocas de ellas

. Compuesta


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